
El Padrino (primera parte) fue elegida la mejor película de la historia a través de una encuesta realizada por el diario El País de España, donde participaron un centenar de directores y actores latinoamericanos y españoles, entre ellos Leonardo Sbaraglia, Ricardo Darín, Juan José Campanella, Gael García Bernal y Pedro Almodóvar.
Nadie desconoce que es una de las películas más aclamadas de la historia, sustentada por once nominaciones al Oscar en 1972, de los cuales se alzó con tres (mejor película; mejor actor - Marlon Brando, quien rechazó el premio y en su lugar envió a una actriz estadounidense de origen indio, que se manifestó en contra del tratamiento que recibía su pueblo en las películas de Hollywood -; mejor guión adaptado - Mario Puzo y Francis Ford Coppola -) y cinco Globos de Oro en 1973. Que en la estadística se sumen a los elogios que históricamente ha recibido el film, algunos de los más grandes exponentes del cine latino e hispano, no debería sorprender, relativamente hablando. El contexto de la encuesta era titánico: compitió con joyas del cine llevadas al celuloide de la mano de gigantes como Ingar Bergman, Martin Scorsese, Federico Fellini, Ridley Scott, Orson Welles, Luis Buñuel, Charles Chaplin o Alfred Hitchcock, entre otros. Al ver estos nombres, no sería descabellado que hubiese entrado en otro puesto. Pero no. Se alzó con el podio. Algo que personalmente me satisface y alegra profundamente, por ser mi película favorita de todos los tiempos. Esa que vi decenas de veces y volveré a ver tantas veces como a mi alcance esté. Me fascinan totalmente sus diálogos y todos y cada uno de sus personajes, desde el consiglieri Tom Hagen (Robert Duvall) y el pendenciero Santino (James Caan), pasando por el fiel caporegime el gordo Peter Clemenza, y el traidor Salvatore Tessio, hasta sus enemigos de las otras familias, Emilio Barzini y Bruno Tattaglia, como así Virgil "el turco" Sollozzo, quien manda a matar a Don Corleone, hecho que se plasma en la famosa escena donde recibe seis disparos frente a su hijo Fredo (pero aun asi sobrevive) por no financiarlo ni aceptar ingresar en el negocio del tráfico de drogas, que en los años '40 comenzaba a ser el paso siguiente al de los manejos de alcohol, clubes y casinos, ya que redituaba sumamente más. Las otras familias sí iban a acceder, con la condición de negociarla solo a los negros y los latinos, a los que consideraban animales. Pero jamás en escuelas ni a niños, lo que consideraban una infamia.
Como un detalle, nótese que a lo largo de todo el film (tres horas de duración) en ningún momento se menciona la palabra "mafia". Omisión deliberada por parte de Coppola y Puzo para no generar más problemas a los que venían sucediendo previo a la filmación, tales como protestas de la Liga de los Derechos Civiles de los Italoamericanos, amenazas de bomba, cantidad de intimidaciones, vinculaciones de la filmación con, precisamente, la mafia.
Brindo por esta nuevamente merecida elección, por Brando, Pacino, Caan, Duvall y toda la larga galería de actores que encarnaron a estos fascinantes y atractivos personajes, con sus particulares y bizarros códigos ¡Salud, Godfather!
Nadie desconoce que es una de las películas más aclamadas de la historia, sustentada por once nominaciones al Oscar en 1972, de los cuales se alzó con tres (mejor película; mejor actor - Marlon Brando, quien rechazó el premio y en su lugar envió a una actriz estadounidense de origen indio, que se manifestó en contra del tratamiento que recibía su pueblo en las películas de Hollywood -; mejor guión adaptado - Mario Puzo y Francis Ford Coppola -) y cinco Globos de Oro en 1973. Que en la estadística se sumen a los elogios que históricamente ha recibido el film, algunos de los más grandes exponentes del cine latino e hispano, no debería sorprender, relativamente hablando. El contexto de la encuesta era titánico: compitió con joyas del cine llevadas al celuloide de la mano de gigantes como Ingar Bergman, Martin Scorsese, Federico Fellini, Ridley Scott, Orson Welles, Luis Buñuel, Charles Chaplin o Alfred Hitchcock, entre otros. Al ver estos nombres, no sería descabellado que hubiese entrado en otro puesto. Pero no. Se alzó con el podio. Algo que personalmente me satisface y alegra profundamente, por ser mi película favorita de todos los tiempos. Esa que vi decenas de veces y volveré a ver tantas veces como a mi alcance esté. Me fascinan totalmente sus diálogos y todos y cada uno de sus personajes, desde el consiglieri Tom Hagen (Robert Duvall) y el pendenciero Santino (James Caan), pasando por el fiel caporegime el gordo Peter Clemenza, y el traidor Salvatore Tessio, hasta sus enemigos de las otras familias, Emilio Barzini y Bruno Tattaglia, como así Virgil "el turco" Sollozzo, quien manda a matar a Don Corleone, hecho que se plasma en la famosa escena donde recibe seis disparos frente a su hijo Fredo (pero aun asi sobrevive) por no financiarlo ni aceptar ingresar en el negocio del tráfico de drogas, que en los años '40 comenzaba a ser el paso siguiente al de los manejos de alcohol, clubes y casinos, ya que redituaba sumamente más. Las otras familias sí iban a acceder, con la condición de negociarla solo a los negros y los latinos, a los que consideraban animales. Pero jamás en escuelas ni a niños, lo que consideraban una infamia.
Como un detalle, nótese que a lo largo de todo el film (tres horas de duración) en ningún momento se menciona la palabra "mafia". Omisión deliberada por parte de Coppola y Puzo para no generar más problemas a los que venían sucediendo previo a la filmación, tales como protestas de la Liga de los Derechos Civiles de los Italoamericanos, amenazas de bomba, cantidad de intimidaciones, vinculaciones de la filmación con, precisamente, la mafia.
Brindo por esta nuevamente merecida elección, por Brando, Pacino, Caan, Duvall y toda la larga galería de actores que encarnaron a estos fascinantes y atractivos personajes, con sus particulares y bizarros códigos ¡Salud, Godfather!
